Carmen Antolinez encontró en el tejido una forma de conectar con sus raíces, explorar su creatividad y transformar los nudos en piezas únicas.
En 'Manos con historia', de Zona Cero, contó que su relación con las agujas comenzó a los seis años, gracias a las enseñanzas de su mamá, pero fue durante la pandemia cuando el tejido regresó a su vida.
A partir de un proceso de autoreconocimiento sobre estos oficios y saberes heredados, nació 'La Taruya', un proyecto artesanal en el que el macramé y el crochet se encuentran con la música, la experimentación y la creatividad.
“Cada pieza guarda el tiempo, la dedicación y la sensibilidad de quien la crea”, expresó.
Más allá de crear accesorios y objetos, Carmen ha podido llevar sus conocimientos a comunidades vulnerables, impulsando espacios de aprendizaje para mujeres en los que el tejido se convierte en un vehículo para contar historias, fortalecer vínculos y encontrar nuevas oportunidades para generar ingresos.
Antolinez aseguró que continúa apostándole al trabajo colectivo junto a un equipo de mujeres tejedoras y artistas.
Es así como entre hilos y nudos, esta “artesana de nudos” -como se hace llamar- ha logrado convertir el tejido en una oportunidad para crear, conectar y transformar vidas.